• Jul 14, 16
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Cuenta la historia que en el verano de 1704, tras la ocupación británica de Gibraltar, un grupo de residentes en el peñón que no quisieron acatar la disciplina inglesa tomaron a sus mujeres e hijos y se asentaron en un terreno que dio origen a la actual Villa de Los Barrios.

A caballo entre el mar y la sierra, este municipio situado en la Ruta del Toro y en pleno Campo de Gibraltar, se nos presenta como un verdadero paraíso natural. Un rincón privilegiado en el que se suceden numerosos parajes naturales de extraordinaria singularidad y belleza. Ahí tenemos el Paraje Natural Marismas del Río Palmones, la Montera del Torero, el embalse Charco Redondo, el Arroyo del Tiradero, el Lago de Guadacorte o la playa artificial de Palmones, entre otros. De esta forma, deportes de interior como el senderismo o las rutas a caballo se combinan a pocos kilómetros con los deportes acuáticos como el Kitesurf, el piragüismo o la pesca. No en vano, más de un 70% de su término municipal es parque natural o paraje natural protegido.

Pero, entre todos, destaca el Parque Natural de los Alcornocales, uno de los más grandes de España. Los Barrios es uno de los municipios que mayor superficie aporta a este auténtico pulmón verde de la provincia en el que destaca su variedad paisajística de fauna y vegetación de tipo mediterráneo en el que conviven ciervos, corzos y gamos con halcones, ginetas, águilas o buitres reales.

Pero, atendiendo al título que da nombre a este artículo, este municipio puede convertirse para el viajero en puerta de entrada a una provincia llena de contrastes. Playa y montaña. Arte y cultura. Naturaleza y gastronomía. Gente acogedora que le llevará de la mano para vivir experiencias únicas. De este modo, y a tiro de piedra, tenemos el “Peñón”. Sí, hablamos de Gibraltar. Una colonia británica habitada por “llanitos” que hablan un inglés “mú andaluz”, incluidos los tradicionales bobbys. Una ciudad que vive a la sombra de una roca horadada de túneles como los del “Gran Asedio”, de cuevas como la de “San Miguel” y donde podremos ver el Castillo Árabe y tocar (si se dejan) a los últimos monos de Europa.

De vuelta por La Línea de la Concepción, y rodeando la bahía, llegaremos a Algeciras considerado como el centro industrial y neurálgico del Campo de Gibraltar. La Nacional 340 nos llevará a continuación a una ciudad que se asoma a dos mares. Es Tarifa, la patria de un viento que atrae a infinidad de aficionados a los deportes náuticos en playas paradisíacas, vírgenes, espectaculares, como las de Bolonia o Valdevaqueros. Y siguiendo la costa, nos encontramos con pueblos como Zahara los Atunes, Barbate, Caños de Meca, Zahora, El Palmar o Conil… Playas de arenas finas, crisol de luz y de sol que nos hará creer la sensación de estar en el paraíso.

Y Cádiz, una capital milenaria que atesora una esencia revolucionaria entre sus murallas. Una ciudad abierta, atlántica y marinera, ideal para perderse y encontrarse, para recorrer unas plazas y calles que rezuman historia.

Y como por arte de magia, y sin casi darse cuenta, a pocos kilómetros el paisaje de la provincia se torna en campiña de verdes cepas donde se mima uno de los productos más universales; el vino de Jerez, con sus variedades tantas como pueblos forman parte de su denominación de origen: el Fino, el Amontillado, el Oloroso, el Pedro Ximénez, la Tintilla, la Manzanilla o el Moscatel.

Y la misma magia nos llevará a dónde queramos. Bien sea a una ciudad bañada por la desembocadura del Guadalquivir que mira de frente a Doñana desde el privilegio de Bajo de Guía. O bien, a recorrer un paisaje abrupto, impresionante, majestuoso, con pueblos blancos y con sierras escarpadas que se visten de blanco durante el invierno. Y entonces, el viajero creerá que está en otra provincia, en otro lugar alejado de esas playas paradisíacas. Pero así es Cádiz. Donde la cultura, el arte y la tradición se dan la mano con la modernidad. Donde conviven sierra, mar y campiña. Donde el viajero descubrirá que el paraíso existe… aquí en la Tierra.

Y fíjense. Todo, partiendo desde Los Barrios. Quién sabe si desde algún hotel cercano. Quién sabe si desde el Hotel Guadacorte Park… ¿Por qué no?